Parecía un día como cualquier otro

En tres días cumplíamos un año de casados y yo estaba embarazada de siete meses con nuestra primera hija.  Vivíamos en un departamento en la calle de Amsterdam en la colonia Condesa. Mi esposo había salido muy temprano a jugar golf con sus amigos del banco y yo me quedé acostada un rato más.

De repente, empezó a temblar. A mí no causo temor porque siempre ha temblado en la ciudad de México, pero éste no paró y para cuando se empezó a desprender el yeso de la pared sobre la cama, salí hacia la estancia. La pared del pasillo ya estaba cuarteada, los adornos de la sala en el piso y el edificio crujía, crujía repetitivamente, nunca he olvidado ese sonido.

Quise salir del departamento y no pude abrir la puerta, para este momento ya estaba realmente asustada, me di cuenta que no se trataba de un temblor cualquiera y tenía que actuar rápido.  En esa época no existían los celulares, tomé el teléfono de la casa para llamar a mis papás.  Alcancé a explicarles rápidamente la situación en la que me encontraba, que estaba sola y que no podía salir del departamento, no alcance a decirles más ya que en ese momento la luz y el teléfono se cortaron.

Mi mamá y un hermano, inmediatamente salieron a buscarme, mi papá salía de bañarse y salió poco después, no tenían idea de la magnitud del temblor y en el periférico iban aterrados escuchando las noticias por el radio, peor aún al escuchar que la Condesa era zona de desastre.

Un edificio se desplomó a poca distancia del mío y los militares ya tenían acordonada la zona cuando llegó mi familia, no podían pasar. Mi mamá les lloró explicándoles mi situación y fue así como milagrosamente lograron pasar.

Cuando llegaron a mi edificio, yo ya estaba abajo en la entrada. La persona que me ayudó fue la esposa del conserje, al  ver que yo no bajaba,  subió por mí y me pidió que le aventara las llaves por el cubo de luz para tratar de abrir por fuera. Recuerdo que me decía, ” Señora, tome leche, no se le vaya a venir el bebé”, bueno , abrí el refrigerador y todo se me vino encima!  Fuí al barandal de la lavandería el cual estaba todo destrozado y de ahí aventé las llaves, su hijo subió por mí y bajamos los cuatro pisos por las escaleras. Benditas personas, siempre les estaré agradecida!

Abajo era un caos, una vecina viejita que estuvo en la guerra en Europa, no paraba de llorar, había destrozos por todos lados. Estábamos en una escena que parecía irreal, pero uno reacciona a como se le ocurre en ese momento. Recuerdo que mi papá me dijo “vámonos, hay algo que te quieras llevar?”, todavía en shock de lo ocurrido, apenas pude hablar y lo único que alcance a decirle fue ” otros vestidos de maternidad y mis fotos!”

En fin, me fui con ellos a su casa, todos consternados por lo que estaba sucediendo. Mi esposo me localizó allá más tarde, él pensaba que podríamos regresar, que no había necesidad de salirnos, yo definitivamente no quería. A él le tocó la réplica, el segundo temblor; se encontraba solo en el departamento y fue solo así, tras encontrarse en una situación similar que aceptó no regresarnos a casa enseguida. Estuvimos 4 meses en casa de mis papás como “damnificados”, nació la niña y en enero del siguiente año nos fuimos a vivir a otro departamento en Polanco.

He escuchado esta historia muchas veces, forma parte de un acontecimiento que vivió mi mamá. Creo que todos de alguna manera conocemos a alguien que presenció el temblor del 85, a alguien que salió lastimado, perdió su casa e inclusive a algún familiar que perdió la vida aquel día. Personalmente considero que este tipo de eventos se graban por siempre en nuestra memoria ya que nos acercan a la fragilidad de la vida y por ende a nuestra mortalidad y finitud como seres humanos; lo triste es que tenemos que ser parte de este tipo de situaciones para  realmente llegar a valorar nuestras vidas.

4 Respuestas a “Parecía un día como cualquier otro

  1. Definitivamente el terremoto del 85 puso a prueba a la sociedad mexicana especialmente al Presidente de la República, Miguel de la Madrid, ya que México enfrentaba una situación de crisis inesperada. Miguel de la Madrid hizo un papel patético ya que apreció muchas horas después del acontecimiento. Hoy en día los políticos aprovechan este tipo de sucesos para hacerse “lucir” como fue el caso de Obama, pues utilizó Sandy como una estrategia para seguir en el poder.
    Aquí les dejo un video para que vean la tragedia que fue este terrible terremoto.

  2. Me parece una historia impactante que me deja pensando en estos acontecimientos de los que estamos expuestos. Supongo que a mí, más que a otra gente, me impactó mucho tu entrevista puesto que yo vivo hoy en día en la calle de Ámsterdam y me provoca mucho miedo cualquier tipo de temblor.
    Por otro lado, me da gusto que colonias del DF. como la Condesa y la Roma han salido adelante ante estos desastres atrayendo a gente de todas partes de la ciudad e incluso del mundo como atracción turística. Sólo nos queda esperar y estar lo mejor preparados y enterados de qué hacer ante este tipo de desastres.

  3. Una historia, muy impresionante, te hace reflexionar sobre la frágil de la vida, al estar investigando me encontré con muchas historias similares y es de apreciar la cooperación que tuvieron todos los mexicanos.

  4. Me parece interesante la forma en que la escritora plasma los hechos, contandolos en primera persona ya que te sientes mas cercano a la historia y por ende su torna mas impactante el articulo.

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