Crujian los Edificios…

Enoc Ramírez

Estaba frente al espejo peinándome para ir a la escuela. Mi mamá  preparaba el desayuno y mi papá aún no se levantaba. Nadie prestaba atención a Guillermo Ochoa en la televisión.


De repente, se escuchó un ruido muy extraño. Dejé de peinarme porque el espejo comenzó a sacudirse bruscamente. Las torres de madera que estaban frente a mi casa tronaban…los muros de las otras casas chocaban unos con otros. En la televisión los comentaristas estaban atónitos pero permanecieron tranquilos, a pesar de que las lámparas del estudio parecían caerse…de pronto, se perdió la señal. Nos quedamos sin luz.

Estaba muy asustado; a mis siete años jamás había experimentado algo así. Para disminuir mi espanto, papá comenzó a reírse. Me abrazó fuerte y me dijo:“no pasa nada hijo”. Sin embargo, sabía que algo grave ocurría. Nuestra única preocupación en ese momento fue mi hermana, quien se había ido a la secundaria, pero gracias a Dios ella regresó  salva a casa. Todos los alumnos regresaron a sus hogares. Las clases se suspendieron durante un mes, ya que muchas instituciones tuvieron severos daños.

La zona más devastada fue el Centro Histórico. Era difícil ir ahí, puesto que estaba bloqueado, las  avenidas se habían partido. Yo fui ahí después de quince días de lo ocurrido. Al caminar, podía sentirse el olor de la muerte entre las calles.

Por mucho tiempo estuvimos sin agua. Había ocasiones en las que por radio se anunciaba la suspensión de luz, a partir de las 8 p.m. Las recomendaciones eran que tuviéramos los documentos personales a la mano, víveres y, sobre todo, que por ningún motivo encendiéramos cerillos, puesto que había fugas de gas.

La comida comenzó a escasear en la ciudad, porque los camiones que la abastecían no podían entrar.
En la iglesia se hicieron brigadas. Los sábados se tarde ayudaban a distribuir ropa y despensas en los albergues. Los miércoles, viernes, sábados y domingos la iglesia se llenaba y muchos hermanos contaban sus experiencias, muchas de ellas desgarradoras. Le agradezco a Dios porque a pesar de la crisis, mi familia estuvo bien.

Pienso que Dios ha puesto en el corazón de cada uno la bondad, la generosidad, pero somos muy negligentes ante la necesidad de otros, esperamos que haya un caos para sensibilizarnos. No debemos llegar a ese extremo, no esperar a que ocurran estos fenómenos para buscar a Cristo.

“Le agradezco mucho a Dios por estar vivo.”

Despues de enfrentarme a relatos como éste me doy cuenta que cualquier cosa nos pueda pasar en un segundo, estamos muy comodos como estamos pero n sabemos lo que puede llegar a pasar enseguida.

No solo afecto a Mexico, fue un desastre que alcanzo magnitudes mundiales, por las perdidas tanto humanas como economicas.

3 Respuestas a “Crujian los Edificios…

  1. Me gusta la redaccion y el hecho que la historia sea narrada en primera persona me hace adentrarme a la historia. El titulo me parece interesante y me atrapo. Un articulo objetivo y emocional a la vez… muy bueno.

  2. Me gustó mucho la narración. Y estoy totalmente de acuerdo en que no hay que esperar para un caos tremendo para unirnos porque el 19 de septiembre del año 1985 nos confirmamos como mexicanos a que grado llega nuestra unión.

  3. recuerdo haber leído algo similar antes, o estoy viviendo universos paralelos… o tal vez un futuro pasado

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