Recordando el día del fenómeno sismológico más significativo de la historia mexicana.

El terremoto del jueves 19 de septiembre del año 1985, con una magnitud de 8,1 grados escala Richter, justo a las 7:19 am, afectó no solo la zona centro, sur y occidente de México también lastimó la sensibilidad de montón de personas, tragedias reales, excesivos pésames y duelos interminables.

Alberto, tenía 29 años cuándo el terremoto más significativo en la historia mexicana se originó. “Caminaba por el centro hacía el hospital General de México cuando sentí el piso trepidante, algo no estaba bien” cuenta Alberto, quien perdió a varios amigos doctores que se encontraban en el Hospital General de México.

“El caos fue creciendo mientras todos nosotros entendíamos bien que era exactamente lo que estaba pasando. Antes de percatarme de lo que realmente ocurría, recuerdo llamar a mi esposa con la intención de preguntarle como se encontraba, después de llamar, nos quedamos sin teléfono y sin luz varios días. La desesperación fue tremenda, parecía una pesadilla de la cual me despertaría en algún momento. Poco a poco nos fuimos organizando todos, unos utilizaban sus autos como ambulancias, otros sacaban piedras de los escombros y otros empezamos a unirnos para recibir donaciones de los mexicanos para los mismos mexicanos, nadie preguntaba nada, todos confiábamos en todos” respondió al preguntarle como vivió este fenómeno sismológico.

Alberto ¿qué opinión tienes acerca de la forma de actuar del gobierno? “Hasta el día de hoy te puedo decir que fue y sigue siendo muy confuso todo, por un lado dicen que Miguel de la Madrid se espantó porque efectivamente se desapareció como tres días pero por otro lado quienes nos dirigimos fuimos nosotros mismos, algo en nosotros nos unía intensamente, todos nos necesitábamos en ese momento”

Alberto hoy con 78 años de edad, relata con tristeza en su mirada que ese 19 de septiembre del año 1983, cumplía años y desde entonces, no ha vuelto a celebrar su cumpleaños, prefiere recordar a sus amigos que en paz descansan. Como conclusión lo único positivo que puedo rescatar es como la sociedad actuó y se unió dejándonos la lección a todos, enseñándonos el gran poder que tenemos como mexicanos, la gran habilidad de distribuir el poder sobre todos hacía un bien público, intercambiando tan efectivamente información y actitudes, generando por consecuencia una excelente comunicación entre todos. El gobierno se encontraba ausente y eso no fue un obstáculo para la sociedad de emerger heroicamente en una tragedia como ésta.

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